Programa Académico-Cultural 2022

Mexicanas comparten sus experiencias de vivir en la región de Asia-Pacífico

Oportunidades, retos, diferencias culturales e idiomáticas fueron parte de los temas expuestos en el conversatorio en línea Mujeres mexicanas en Asia-Pacífico: una experiencia que contar, realizado con el objetivo de visibilizar la vida de nuestras connacionales en esta región del mundo.

El evento se transmitió en conexión remota entre México, China, Japón y Australia; y fue organizado por la Comisión Interna para la Igualdad de Género de la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales (CRAI), la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI) y del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM, en colaboración con la Red de Hispanas en Asia-Pacífico y la Sede de la UNAM en China.

En la presentación, Adalberto Noyola, director de la Sede de la UNAM en China, indicó que para la UNAM, visibilizar y destacar las aportaciones de las mujeres en diferentes ámbitos de nuestra sociedad es de gran importancia, por lo que se ha mantenido e incrementado una política de equidad e igualdad de género que, si bien no ha estado libre de obstáculos, se ha logrado conformar comisiones internas en todas las entidades académicas y dependencias administrativas universitarias.

En este marco se organizó este conversatorio, en el que participaron integrantes de la Red de Hispanas en Asia-Pacífico, para compartir sus experiencias con la comunidad universitaria, indicó. 

Lizbeth Campos, subdirectora de Enlace y Evaluación y Vinculación con América del Norte, Asia, Pacífico y el Caribe Anglo de la CRAI, moderó el encuentro.

Campos preguntó a las participantes sobre ¿cómo llegaron al país donde se encuentran?

Desde Japón respondió Silvia Martínez, profesora de español como lengua extranjera (ELE) en el Instituto Cervantes de Tokio, así como en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda y en la Universidad Sofía.

Mencionó que ella tiene 25 años fuera de México, de los cuales, cinco ha radicado en Filipinas y el resto en Japón. Llegó a este país de forma circunstancial, ya que en 1988, trabajando como funcionaria del entonces Departamento del Distrito Federal, tuvo la oportunidad de visitarlo como parte de un convenio de colaboración ambiental entre los gobiernos de ambos países.

Luego de esa experiencia, se involucró en asociaciones México-japonesas donde conoció a su esposo de origen japonés. Tras más de 10 años de trabajar en la administración pública y de haber obtenido una maestría en ciencias de la comunicación, decidió mudarse con su esposo a Japón. 

Desde Melbourne, Australia, Mónica R. Bratuti, presidenta del capítulo Australia de la Red, quien trabaja en la empresa Turner International, especializada en la comercialización internacional de productos perecederos, compartió su experiencia. Comentó que desde muy joven tenía claro que quería vivir en el extranjero y hablar varios idiomas y dedicarse al comercio internacional.

Desde San Luis Potosí, de donde es originaria, inició su travesía por el mundo en Inglaterra. Ahí estudió inglés y se desempeñó como niñera. Posteriormente se fue a Estados Unidos a estudiar en la Universidad de California, donde inició su carrera en logística internacional. Hizo prácticas profesionales en la Cámara de Comercio de México, capítulo Los Ángeles. Trabajó 10 años buscando clientes importadores y exportadores alrededor del mundo para productos perecederos como frutas. 

Visitó a clientes en Australia y Nueva Zelanda, países en los que descubrió que al estar lejos de los demás continentes no tenían una facilidad para conectarse con otras comunidades. De este modo, Bratuti propuso un proyecto a varias compañías para buscar proveedores de frutas en América Latina, iniciando con México, para su venta en países emergentes en Asia y en el Medio Oriente. Desde 2015, lidera un proyecto desde Australia, cuya empresa comercializa productos de 11 países, incluido México.

Desde Shanghái, China, participó Alejandra Mendoza, directora de la empresa de consultoría Yubailing. En su caso fue el idioma lo que le llevó a Asia.

En Jalisco se inició en el estudio del chino como un pasatiempo. Por su dedicación recibió una invitación para competir por la beca Jalisco-Shanghái, la cual ganó con la oportunidad de realizar una estancia de verano en China. Esto le dio una nueva perspectiva del mundo para seguir estudiando el idioma y solicitar una beca de tiempo completo en el país asiático.

Obtuvo la certificación del dominio del idioma HSK nivel 5, requisito que le permitió estudiar una maestría en China, relacionada con su formación en Relaciones Internacionales.  En México, contribuyó para diseñar el programa para estudiar chino en la Universidad de Guadalajara.

Desde 2018 inició sus estudios de maestría en la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes de Shanghái. Tras graduarse, emprendió un proyecto para la enseñanza de chino a extranjeros y este año abrió su empresa de consultoría con sede en Shanghái.

Integración a una nueva sociedad

En la segunda parte de las intervenciones, Lizbeth Campos, preguntó a las participantes sobre ¿cómo ha sido su experiencia como mujeres para integrarse en los países donde radican y cuáles son las diferencias de la situación de la mujer con respecto a México?

Silvia Martínez comentó que las personas pueden migrar por diversas circunstancias. En su caso dejó su vida profesional de México para empezar de nuevo en Japón. Si bien en nuestro país puede existir una red de apoyo para las mujeres en el cuidado de los hijos, en el país asiático no es así y se espera que las esposas se dediquen sólo al cuidado de la familia, aunque sea profesionista.

Ella se enfrentó a esa disyuntiva porque si bien quería tener una familia, también quería seguir su vida profesional. 

Japón tiene una cultura que enamora a los visitantes, consideró, pero cuando se vive en el país se deben seguir las normas sociales, ya que tienen muy definidos los roles de los géneros y es un tema ancestral.

Aunque es un país desarrollado, y en las leyes se estipula la igualdad de género, en la forma de pensar no ha evolucionado tanto porque las costumbres enfatizan las diferencias entre hombres y mujeres, comentó.

Según datos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, los connacionales que viven en Asia son cerca de 17 mil, de los cuales el 49% son mujeres, refirió Martínez. 

Comentó que son las diferencias culturales las que le han permitido desarrollar una resiliencia para enfrentar los obstáculos para su realización profesional.

De este modo, ella creó sus propias redes de apoyo que le han permitido continuar su desarrollo profesional, y abrirse camino como profesora de español como lengua extranjera. Esto también le ayudó a entender la comunicación intercultural, ya que en el caso de su hija, que nació en Filipinas, ha construido su identidad multicultural.

Mencionó que México y Japón tienen una historia de relaciones de más de 400 años. En este país los mexicanos son bien recibidos, por lo que ella reafirma su identidad como parte de su integración a la sociedad nipona.

Australia, a diferencia de Japón, no tiene esa cultura milenaria, comentó Bratuti, ya que es un país de migrantes, y abundan diferentes comunidades con una amplia diversidad.

La cultura latina es bien recibida en este país lo que para ella representa una ventaja. Cuando habla español con sus amistades hispanas, genera curiosidad entre los australianos. En su caso, el haber vivido antes en otros países le permitió construir una resiliencia multicultural, que ha puesto en práctica en Australia, no obstante, la integración es un proceso que nunca se detiene, consideró.

Ejemplificó con el caso de Arabia Saudita y Emiratos Árabes, países que visitó por motivos de trabajo, donde están ocurriendo cambios en la situación de las mujeres, ya que ellas tienen que limitarse a ciertos comportamientos.

En su opinión, el haber estudiado en Estados Unidos le generó un sentido de confianza, y no sentir que por ser mujer, latina o mexicana no puede lograr lo que se proponga. Por el contrario, ella ha visto más una ventaja para agregar valor en los equipos de trabajo donde se ha desarrollado.  

Por su parte, Alejandra Mendoza dijo que ella llegó a China soltera, con independencia financiera, lo que le permitió decidir lo que quería hacer con su futuro.  

Desde su óptica es posible visualizar el problema de la mujer por generaciones. 

La primera generación de nuestras bisabuelas, llevaron la lucha como mártires para defender la idea de que las mujeres somos la misma especie de seres humanos que los hombres; la siguiente generación de nuestras abuelas peleó por los derechos básicos para tener una identidad propia; la tercera generación es el de nuestras madres y tías, a quienes les tocó un mundo que en teoría y en ley estaba abierto para ellas. Comenzaron a desarrollarse tecnologías para hacer efectivo la decisión sobre sus propios cuerpos. Ellas fueron las primeras graduadas universitarias. La cuarta generación que representamos nosotras, ya es un hecho que en el salón de clases somos 50 y 50 por ciento hombres y mujeres, pero en el ámbito laboral, social y político esa representación se pierde.

La quinta generación es donde pasamos la batuta a las generaciones que viene con una situación más privilegiada, porque van a tener acceso a todos los derechos y las puertas están abiertas y el llamado techo de cristal se está cayendo; sin embargo, aún hay pocas mujeres en puestos directivos.

Lo que vemos en todos los países es un traslape. En México hay mujeres que están peleando por esta quinta etapa generacional y también estamos exigiendo que regresen vivas a casa. En China, gracias a su desarrollo económico, las mujeres están aprovechando para comparar sus demandas con las de los países más avanzados, indicó.

Liderazgo de las mujeres mexicanas en el extranjero

Al cierre del conversatorio, Lizbeth Campos refirió que las historias de las participantes son inspiradoras. De los temas mencionados, destacó la importancia de contar con una red de apoyo, ya que en lugares lejanos es difícil de construir, pero que gracias a la labor que realizan desde su sororidad en la Red de Hispanas en Asia-Pacífico permiten contar con un apoyo en el extranjero. 

Asimismo, la académica de la UNAM mencionó que conceptos como el de proyecto de vida ya ha sido considerado por la Corte Interamericana de Desarrollo como un derecho humano, por ello la necesidad de que sea reconocido.

También observó que, si bien es cierto que la normatividad en varios países pone los géneros en igualdad, en ocasiones las tradiciones se sobreponen, como ocurre en casos como en Japón o China.

Las participantes coincidieron en que más que ser una desventaja, su condición de mujeres migrantes mexicanas les ha permitido destacar en los ámbitos en los que se desarrollan en los países de acogida.

También mencionaron que ahora se enfrentan a un estereotipo sobre cómo ven a las mexicanas y mexicanos en el extranjero, por los temas de la inseguridad y el problema de las drogas, pero que parte de su quehacer profesional es generar una imagen distinta sobre México.

Finalmente, Francisco Trigo, coordinador de la  CRAI, felicitó a las participantes cuyas historias nos hacen sentir orgullo, y nos motivan por el papel que realizan en el extranjero.

Indicó que su perseverancia ha sido su principal motor para no darse por vencidas, y les exhortó a seguir poniendo en alto el nombre de México.

En el conversatorio también participó Gerardo Reza, director de la DGECI, personal del CEPE, CRAI y de las Sedes de la UNAM en el extranjero y comunidad universitaria en general. 

El público interesado puede consultar el conversatorio completo en el perfil de Facebook de la DGECI:

https://fb.watch/gvgQll1oWy/

https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=1169998377266272

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