Programa Académico-Cultural 2022

Analizan la estética de la contaminación atmosférica en taller de arte ecológico

Investigador de la UNAM estudia la ecocrítica mediante la iconografía política

Peter Krieger, académico del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, expuso el resultado de sus estudios sobre la estética de la contaminación atmosférica, como parte de los trabajos del Taller sobre Historia del Arte Ecológico Chino, organizado por la Academia de Artes y Diseño y el Museo de Arte de la Universidad de Tsinghua (THU).

Con el tema Estética e Iconografía Política de la Contaminación Atmosférica, el académico de la UNAM ofreció un panorama de cómo, a través de pinturas y fotografías, se pueden representar diversos aspectos de la polución del aire, tanto la originada por las actividades del ser humano, como por la derivada de fenómenos naturales.

El investigador explicó que todo tipo de imágenes son factibles de estimular la crítica ecológica o ecocrítica, y pueden ser catalizadoras para generar conocimiento ambiental.

Sobre el taller

A decir de los organizadores, el taller sobre Historia del Arte Ecológico Chino integra campos como la historia del arte, la ecocrítica, la historia ambiental, entre otros, y tiene el objetivo de propiciar un intercambio cultural entre especialistas de China y Occidente.

Durante dos días de sesiones en videoconferencia, más de 20 investigadores de 5 países compartieron sus conocimientos sobre los factores ambientales en la historia del arte y la cultura visual.

Por parte de China participaron, además de los anfitriones de la Universidad de Tsinghua, investigadores de la Universidad de Sichuan, de la Academia Central de Bellas Artes y de la Academia China de Arte.

Por la UNAM participó como ponente Peter Krieger, académico del Instituto de Investigaciones Estéticas, así como el equipo de la UNAM-China, dirigido por Adalberto Noyola.

Asimismo, asistieron investigadores de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), de la Universidad de Oakland (Nueva Zelanda) y de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos).

Estética de la contaminación atmosférica

La desequilibrada relación entre las ciudades y la naturaleza es el tema de la ecocrítica que Peter Krieger desarrolla en su investigación, desde un enfoque transdiciplinario centrado en la iconografía política, la cual provee métodos y herramientas para entender el potencial de las imágenes en los debates medioambientales.

Las pinturas sobre la erupción de volcanes, las actividades industriales de las grandes urbes, el humo originado por los conflictos bélicos, e inclusive los paisajes con cielos azules, son una muestra de cómo a través de estudios estéticos multidisciplinarios se puede generar una iconografía de la contaminación atmosférica.

El arte, a través de las pinturas, puede ser una fuente para documentar cómo era la condición del aire en diversas épocas. Un ejemplo es la serie de cuadros de los Parlamentos de Londres de Claude Monet. Los científicos tratan de reconstruir los niveles de contaminación del aire entre los años 1900 y 1901, tomando como referencia el análisis de los colores de estas pinturas, explicó el académico durante su intervención en conexión remota entre la Ciudad de México y Beijing.

También las pinturas sobre paisajes ofrecen pistas sobre las condiciones atmosféricas. Un caso de estudio es la pintura El Valle de México del siglo XIX, del artista mexicano José María Velasco, en la que se aprecia la incipiente contaminación del aire provocada por las fábricas de textiles y de los ferrocarriles en las primeras etapas del desarrollo de la Ciudad de México. A decir de Krieger, esto registra el inicio de la destrucción ambiental que persiste hasta nuestros días.

Otra fuente de contaminación del aire es provocada por fenómenos naturales como los volcanes, cuya afectación se suele pasar por alto, refirió el investigador.

México, así como otras partes del mundo como Indonesia o Hawái, se han visto afectadas por la contaminación volcánica, la cual ha sido ampliamente documentada en fotografías y también en pinturas. El trabajo del Dr. Atl, (Gerardo Murillo) y sus obras sobre el volcán Paricutín de los años 40 del siglo pasado, en las que inclusive utilizó ceniza volcánica, dan cuenta de ello. Estos fenómenos han fascinado a los artistas quienes con sus trabajos nos permiten interpretar diversos aspectos geológicos, abundó.

La iconografía ambiental también se relaciona con aspectos políticos. El investigador mostró una fotografía tomada de internet, en la que se aprecia el humo derivado de un bombardeo en Ucrania.

“Estamos enfrentando esta terrible agresión militar en Ucrania, que mata a personas, destruye edificios, y también deja rastros en la atmósfera: el cielo como un lugar de conflicto”.

En este sentido, el académico citó el trabajo del paisajista alemán, Carl Rottmann, y su pintura Maratón, la cual representa la guerra entre los griegos y los persas en el año 490 a. C, y muestra un cielo nublado como referencia del conflicto militar.

En estos ejemplos las nubes reciben connotaciones negativas. Esto también se documenta en las imágenes de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas en Estados Unidos. Además de la pérdida de miles de vidas, el ataque también fue una catástrofe ambiental, por la nube tóxica que se esparció en todo Manhattan, consideró el investigador.

Por otra parte, la crítica ecológica a través del arte ha tenido como eje temático el desarrollo industrial y las consecuencias para el medio ambiente, desde los inicios de la Revolución Industrial.

También se puede documentar la ecocrítica en imágenes que muestran paisajes con cielos azules, las cuales ofrecen la idea de ambientes puros, pero que ante la evidencia científica se esconden niveles de contaminación.

El investigador mostró un cartel de Nueva Zelandia, el cual promueve el turismo bajo el concepto de pureza ambiental, sin embargo, el mismo sirvió para realizar una ecorítica al gobierno con el fin de que tomara acciones concretas, principalmente por las actividades agrícolas, para combatir el cambio climático.

“Los cielos azules no necesariamente representan aire limpio, existen gases invisibles por la acumulación de diversos elementos químicos que circulan en la atmósfera”, explicó el investigador.

En lo opuesto se encuentran los cielos grises, que también son un ejemplo de desarrollo insostenible. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015, realizada en París, se mostró como ejemplo de contaminación ambiental una fotografía del distrito de negocios de Beijing. Desde entonces, gracias a diversas iniciativas gubernamentales se ha logrado recuperar la calidad del aire en la capital de China, refirió el académico.

No obstante, reiteró que las imágenes del cielo azul no son sinónimo de aire limpio, y es un problema generalizado que enfrentan diversas urbes tanto en Beijing, como en la Ciudad de México.

Otra fuente de contaminación atmosférica es provocada por las actividades arquitectónicas. Krieger señaló que el 50 por ciento de la contaminación del aire a nivel global es producida por la construcción y demolición de edificios. “Pensamos en la contaminación de las industrias y del uso de autos, pero la producción arquitectónica también produce contaminación del aire”.

“Las ciudades promovían el aire de la libertad, ahora la ciudad es un instrumento de destrucción ambiental hecha por el hombre”, criticó el investigador.

Finalmente, el académico llamó a incentivar la colaboración transdisciplinaria, y establecer un diálogo entre diversos especialistas para profundizar en los estudios medioambientales.

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