Programa Académico-Cultural 2020

Escritora de China cierra el ciclo Los Fabuladores y su Entorno

Lu Min ha obtenido varios reconocimientos entre los que se encuentran el Quinto Premio Literario Lu Xun, uno de los más importantes galardones de su país.

Lu Min, una de las máximas exponentes de la literatura contemporánea de China, ofreció una charla sobre lecturas y escrituras en pandemia dentro del ciclo Los Fabuladores y su Entorno, organizado por la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM (Literatura UNAM) en colaboración, en esta ocasión, con la Sede de la UNAM en el país asiático.

Nacida en 1973, Lu Min ha obtenido varios reconocimientos entre los que se encuentran el Quinto Premio Literario Lu Xun, uno de los más importantes galardones de su país. Es autora de las novelas Tándem animales, Este amor no pudo entregarse y la más reciente Tijeras, brillando, entre otras obras. Sus libros se han traducido a 9 idiomas.

El ciclo Los Fabuladores y su Entorno es una serie de charlas semestrales que desde hace más de 15 años realiza Literatura UNAM. En esta edición las charlas se transmitieron de manera virtual a través de la plataforma Facebook Live debido a la COVID-19.

La presentación de la escritora estará disponible en las redes sociales chinas, en la cuenta oficial de Wechat de la UNAM-China.

Anel Pérez, directora de Literatura UNAM, comentó durante la transmisión del evento que con Lu Min se clausura el ciclo de este año, y que por las dificultades de conexión su charla tuvo que ser pregrabada.

No obstante, desde el Aula de la UNAM-China ubicada en Beijing, participó en tiempo real Pablo Mendoza, coordinador Académico y Cultural de la Sede, quien además de traducir la charla del chino al español, también ofreció un panorama sobre la literatura contemporánea del país asiático, en una conversación conducida por Adriana Cortés, jefa de Comunicación y Difusión de Literatura UNAM.

La titular de Literatura UNAM agregó que este evento constituye una ventana al mundo, y en esta ocasión nos permite asomarnos a China, donde comenzó la pandemia, a través de los ojos de una escritora, por lo que agradeció a Guillermo Pulido, director de la UNAM-China y a su equipo por hacer posible el encuentro literario.

Asimismo, Pérez informó que a lo largo del ciclo participaron seis escritoras y escritores desde Europa, América y Asia, quienes compartieron sus lecturas durante el confinamiento, así como su concepción sobre el entorno en el cual desarrollan su escritura.

Fabuladora desde China

En China lo más difícil de la pandemia ya ha pasado, y la clave para combatir el virus es ser conscientes en adoptar medidas de prevención, comentó Lu Min al inicio de su charla.

Dijo que debido al confinamiento han caído las ventas de los libros, pero también se han abierto nuevas oportunidades para interactuar con el público, e incluso llegar a un número mayor de lectores, a través de presentaciones y tertulias literarias en línea.

La escritora ilustró la situación de la pandemia con un cuento antiguo chino llamado “Saiweng pierde a su caballo”.

Saiweng es el nombre de un anciano cuya familia perdió un caballo, lo que se consideraba un signo negativo porque que en la antigüedad los equinos representaban un bien muy preciado.

Por la pérdida de su caballo, el anciano recibió las condolencias de sus vecinos, pero él no lo veía como algo malo. Días después su caballo reapareció acompañado de más caballos. Los vecinos felicitaron a Saiweng por su buena fortuna, pero el anciano pensó que esto no era una buena señal.

Pasaron los días. Uno de los hijos de Saiweng se divertía jugando con los caballos. En un descuido se fracturó la pierna. Los vecinos consolaron a Saiweng por el accidente de su hijo, pero él no lo veía como algo malo. Estalló la guerra y todos los jóvenes tenían que enlistarse en el ejército. Su hijo no fue reclutado porque estaba fracturado. En la guerra murieron muchos jóvenes, pero el hijo de Saiweng salvó su vida.

“Nosotros los chinos tomamos muy en cuenta la moraleja de este cuento. ¿Qué es realmente la pérdida? ¿A qué le llamamos desastre? Es muy probable que para ti el día de ayer haya sido desafortunado, un día de pérdidas, pero también es probable que el día de mañana represente ganancia, un nuevo cambio en tu vida”, refirió Lu Min.

La pandemia ha representado una oportunidad para pensar que cada aspecto tiene algo positivo y negativo; lo que ganamos y perdemos es recíprocamente cambiante, por lo cual tenemos que tomar el cambio con una mentalidad positiva sobre lo que vemos perdido, comentó.

“Es probable que en medio de esta epidemia, de entre los infectados hayas perdido algún ser querido; tu trabajo, dinero, muchas otras cosas, pero también yo creo que hemos ganado otras cosas”.

En opinión de la escritora, quien gusta de la soledad porque le permite leer y escribir y esto le produce felicidad, el confinamiento ha llevado a las personas a estar más en contacto consigo mismas.

“Cuando la soledad es por elección personal resulta gratificante, pero si es forzada debes aprender a vivir con ella”, expresó.

A su parecer, otro aprendizaje derivado del confinamiento es ser conscientes de la conectividad en la que vivimos. Estando en China puedes saber lo que acontece en México…“no estamos solos entre tantas personas. No sólo te relacionas con tu familia, también te relacionas con el otro”, porque en el desarrollo global todos somos dependientes.

Lu Min citó como ejemplo el caso de una fábrica de China en la que se producen respiradores que serán utilizados en otra parte del mundo.
“Hoy me encuentro en mi casa dando esta conferencia, y después de un mes estarás en México escuchando esta charla. Nos encontramos en un tiempo y espacio distinto y, sin embargo, estamos conectados”.

También destacó la importancia de la lectura, justo en momentos críticos y cuando enfrentamos desastres.

Habló de una fotografía tomada en un hospital de Wuhan, el epicentro del brote infeccioso. En la imagen se ve a un paciente con su cubrebocas, sentado en medio de una infinidad de camas, y en sus manos sostiene un libro.

La foto se hizo viral porque muestra que leer puede darte valentía, fuerza espiritual para combatir el mundo exterior, “probablemente no sea lo mismo que tomarte una medicina, ponerte una inyección o administrarte un suero, y sin embargo la lectura es efectiva”, refirió.

La novelista comparó la escritura y la lectura como una de las partes que integran un cubo mágico, o un cubo de Rubik.

El cubo es como la vida, cada fragmento representa algo que deseamos. Dentro de esos deseos se encuentra un fragmento dedicado a la literatura y las artes, aunque parezcan algo innecesario.

No importa qué tipo de infortunio encuentres en el futuro; ya sea económico, de salud o de separación familiar, debes recordar que cuentas con esas pequeñas partes del cubo que te pueden ayudar a obtener la plenitud y la fluidez de la vida, comentó.

La escritora recomendó al público acercarse a la literatura china y leer a autores como Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012, en particular su novela “La vida y la muerte me están desgastando”, que habla de los preceptos de la reencarnación del budismo, en los cuales la muerte no es el fin, sino un cambio para otras vidas.

También recomendó la obra Vivir de Yu Hua, que relata las diversas maneras en cómo murieron varias personas en su país a lo largo de generaciones.

“Pues justo a través de cómo percibimos la muerte, la manera en cómo la observamos, cómo la aceptamos, es como hacemos que la vida vaya avanzando día a día”.

Lu Min también habló de la novela Un hombre en busca de la muerte de Martin Walser, publicada cuando el autor tenía 89 años de edad, y ahora tiene 93.

El libro narra la historia de un hombre que se inscribe en un grupo de que quienes buscan suicidarse, donde entabla conversación con una persona que no logra su cometido, y de la cual se enamora. Walser nos habla de que en el mundo sólo hay una cosa que puede derrotar a la muerte, vencer la enfermedad, la vejez y el sentimiento de opresión, y es el amor o lo que amamos, explicó.

Lu Min concluyó su charla con un mensaje de esperanza. Si bien “en la pandemia hemos enfrentado muchas pérdidas, también nos recuerda que todas las desgracias son temporales”.

Una mirada a Lu Min

Al finalizar la charla pregrabada, Adriana Cortés y Pablo Mendoza fueron los encargados de comentar sobre la obra de la escritora.

Cortés, quien es responsable del ciclo Los Fabuladores, observó que los chinos tienen una concepción distinta sobre la soledad y la muerte, respecto al ambiente festivo y social de los mexicanos.

Pablo Mendoza refirió que tanto en las obras literarias chinas, citadas por Lu Min, como en la forma en cómo ven el mundo, los chinos consideran que la muerte no es el final, sino parte de una constante transformación, por ello la afrontan con mayor temple que los occidentales.

Mendoza comentó que la literatura contemporánea china inició en los años 30 del siglo XX, con Lu Xun como su máximo exponente, en un periodo convulso para China por las diversas guerras, como la invasión de los japoneses y la guerra civil.

Después de la Revolución Cultural, que terminó con la muerte de Mao, y el inicio de la Reforma y Apertura de Deng Xiaoping, la narrativa china tuvo un renacimiento. En los 80, autores como Mo Yan fueron influidos por el Realismo Mágico, y en particular la novela Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

Algunas de las grandes novelas como Sorgo Rojo de Mo Yan y Vivir de Yu Hua, fueron llevadas al cine de la mano de Zhang Yimou, uno de los más destacados cineastas chinos de la quinta generación.

La literatura y el cine siguieron caminos paralelos, comentó Mendoza, quien también es cineasta egresado del posgrado de la Academia de Cine de Beijing, y cursó su carrera en la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la UNAM.

Sobre Lu Min, Mendoza dijo que pertenece a la generación de los 70. Su madre era profesora y su padre ingeniero. Ella creció en el campo y por razones familiares empezó a trabajar desde los 18 años. Fue empleada de una oficina de correo postal, secretaria, planificadora corporativa, periodista, funcionaria. Descubrió su vocación a los 25 años cuando se encontraba en el piso 17 de un edificio.

“Con la vista hacia abajo, mirando las cabezas de un sin fin de desconocidos que se movían como si fueran pelotas flotantes en el mar, Lu Min se sintió impactada ante esta imagen, en ese momento decidió que quería escribir”, explicó Mendoza.

Su narrativa se caracteriza por ser tradicional, dotada de una carga experimental y contemporánea. La crítica literaria de su país le sitúa como una escritora en la vanguardia de la novelística china; retrata personajes generalmente ignorados, con problemas emocionales, extrayendo aspectos y escenas de la vida cotidiana, concluyó.

Ve la charla completa de Lu Min en el ciclo Los Fabuladores y su Entorno

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